28 de septiembre de 2009

¿Llegaremos a esto?

Iba andando sola, las hojas caídas de los árboles rondaban ligeras y juguetonas por sus pies, corría un aire no del todo agradable, y estaba algo nublado.
Por su cabeza rondaban ideas, imágenes del pasado, pensamientos, todo lo que viene y va en la cabeza, todo lo que juega un pensamiento en la mente.
Paso enfrente de su casa, y volvió a imaginar como sería volver a verle, nada sabia ya de él, miles de veces se hacia una escena de lo que ocurriría si volvieran a verse, si ella llamaría a su puerta, si le dejaba una carta, después de tanto tiempo, o puede que averiguase su teléfono, pero no se como, de que manera, si hoy en día los móviles no aparecen en las guias.
Dejo de soñar por un momento y recordó lo que debía comprar antes de llegar a casa y el dinero que llevaba, no sabia si con la última subida de impuestos iba a poder comprar todo lo que necesitaba.
Llego a la tienda y pensó, la leche para mis hijos, la fruta para mis hijos, hoy no cenaré, puede ser que me pase por Cáritas a ver que pueden darme, que vergüenza pedir, pero que remedio, ¿que puedo hacer?
Una mano pequeña le tiró de la falda:
- Mamá yo quiero petit suisse.
Ella la miró diciendo cariño luego en Cáritas vemos si tienen, ¿vale?
En fin, ahora no sabia como decirle a su hija de cuatro años que con el dinero que llevaba no podía comprar nada más que cuatro verduras y unos garbanzos para hoy y que mañana no sabia si tendría algo.
Después de hacer cola en aquel lugar donde cada vez había más gente, por culpa de la crisis, se dirigieron a casa, ella agarraba el carro donde había conseguido algo más para el resto de la semana, siempre y cuando no diera demasiado a todos.

En casa su hijo mayor cuidaba de el pequeño que dormía tranquilo en su cuna, pero le llegaba la hora de despertar. Cuando ella abrió la puerta Marta con solo cuatro años le ayudaba a guardar la compra, mientras que Carlos, el mayor ya había cogido a Curro en brazos.
Curro le pregunto si papá vendría hoy, y a ella se le saltaron las lágrimas, sin que el pequeño se diera cuenta ella se las secó y le dijo que no lo sabia, que seguro que había perdido el teléfono, que estaría lejos trabajando y no podía venir. Pero en su mente la verdad era bien distinta, ese hombre que vivía antes de conocerse en aquella casa por donde pasó esa misma mañana los había abandonado cuando ella se quedo embarazada del pequeño Curro, así que cada día había ido a trabajar en lo que le salia para dar de comer a sus tres hijos sin saber como ni donde estaba aquel hombre del que aún siniestramente seguía enamorada.

4 comentarios:

●•· √эиμⓩ ·•● dijo...

Lolita, yo soy Artemiza de Venuz!

Asi es que no te preocupes en agradecer :D

Todo anda bien.

Buscador dijo...

En una entrada tuya hablas de tu trabajo y de los problemas que tienen las mujeres para desarrollar una ocupación que supuestamente es para hombres. He decirte que en parte llevas razón pero quizás yo (que admito a toda persona que sea capaz de desarrollar un trabajo)me gustaría que todo hombre apreciara e hiciera suyo el buen hacer de tu protagonista...es tarea difícil ¿verdad?...Quizás nuestro futuro está en quienes somos y lo que podemos hacer en esta vida y quizás, esa mujer que llora, da fe de ser alguien que ama de verdad por ser mujer ya que que esa faceta, la tenemos algunos hombres y todas las mujeres. ¿De verdad crees en la igualdad de sexos?...Vete comprando unos calzoncillos que yo me compro unas bragas. Suena ridículo verdad. Saludos.

●•· √эиμⓩ ·•● dijo...

Triste... muy triste historia, que desgraciadamente, por aqui se ve una y otra vez en todos lados.

Saluditos Lola, gracias por las felicitaciones, espero estes muy bien!

Anónimo dijo...

Sin palabras hermana, por suerte no es muy común esto aquí pero como dice venuz, sucede constantemente y es una verdadera pena que sucedan cosas así

Nada ocurre por casualidad.

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