27 de octubre de 2009

Y por fin me di cuenta.

Cinco y media de la madrugada, conducía hacia algún lugar cuando me di cuenta que tenia los dientes apretados, los hombros tensos y no estaba prestando atención a lo que estaban dando por la radio.
Y me di cuenta en ese momento que me tenia que relajar, en caso contrario aquello seria un infierno, sentir la angustia, la ansiedad y la impotencia dentro de ti, cuando aquello que estás haciendo te aleja de donde y con quien quieres estar.
Relaje mis hombros, desencaje mis mandíbulas y respiré hondo, pero la ansiedad continuaba ahí.
¿Como quitarla de en medio?
Difícil y complicado, pero necesario.
Pronto pasará me repetía, pronto todo acabará.
Me dediqué a escuchar los comentarios y las canciones emitidas, y a centrarme solo en eso,
pero que puedo hacer si en aquel momento pusieron aquella canción que me hizo tragar mis lágrimas. ¿Que podía hacer en aquel momento?
Pasando por aquel puente, con el río debajo decidí no pensar más, pero resulto por poco rato pues la mente es libre y vuela allá donde quiere, así que decidí otra cosa, estaré donde esté físicamente, pero estaré donde quiera estar mentalmente. Nada me lo impedirá. Y esa fue la forma en la que pase los días hasta mi regreso. Gracias mente.

1 comentario:

●•· √эиμⓩ ·•● dijo...

Definitivamente, la mente es una de nuestras peores enemigas, pero tambien es nuestra mejor aliada, pero solo cuando aprendemos a dominarla. - Lo malo es que a veces no se puede- A veces el cansancio, la desesperación o el coraje te nublan la razón, pero animo mujer, llegara el tiempo en que estes en cuerpo y mente con los seres que mas quieres... Paciencia!

Y por otro lado, te comento acerca de mi post, que toda la comida que se pone en el altar, al final se reparte entre toda la familia y se come.

Nada ocurre por casualidad.

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