21 de septiembre de 2009

Jugando en el olivar.


Correteando entre los olivos se paró en seco a admirar las florecillas que mañana serían aceitunas, miró a lo lejos y vio el campo de trigo donde se habían colado ese año miles de amapolas y jaramagos y sin pensarlo dos veces corrío hacia allí.
Escondida entre el verdor de las plantas se inventaba mil historias sobre el caballo perfecto que tendría cuando fuera mayor, de repente escuchó el sonido de los cascabeles, sabía perfectamente de donde procedían y a que se debían, eran sus amigos con un poney que aún hoy vive y que ya en aquella época era viejo, bueno vieja, era una hembra, Perlita.
Corrió hacia ellos escondida aún entre los trigos y las flores, y cuando llegó algo más cerca saltó de golpe diciendo ¡hey! Jajaja os he asustado, por supuesto que Perlita hacia un rato que la había visto y el pobre animal no se asombró.
¿Me lleváis con mis abuelos?, preguntó juguetona, y Carolina, Luisfe y Gema le hicieron un hueco para llevarla a su destino.
Los amigos comenzaron a cantarle a Perlita para que fuera más rápido y Luife la arreaba con fuerza y brío, pero la vieja Perlita parece que tenia una velocidad fija, sería para no provocar accidentes.
Llegaron al cortijo y la abuela al sentir los cascabeles salió corriendo mirando si su nieta estaba con ellos.
-¡Se te vaya a ocurrir irte otra vez sin avisarnos!
Ella bajó del carro y temiendo a la abuela salió corriendo en busca del abuelo que siempre fue más permisivo, corriendo hacia el huerto, en busca del abuelo, mientras los amigos reían y ella decía:
- ¡Abuelita no te enfades que solo jugaba en el olivar! ¡Abueloooooooooo, Abuuuu!
El abuelo le abrió los brazos y la cogió en volandas.


Hoy día el abuelo no tiene fuerzas para cogerla, ella ha crecido y el abuelo está muy mayor, tanto que tampoco puede con su biznieto, de un quince meses. Pero aún disfrutan juntos de atardeceres como los de aquella época y flores de olivo.

2 comentarios:

Buscador dijo...

El recuerdo se hizo un cuento de nanas tal y como se vivió. Cerró los ojos a la inmensidad de sus recuerdos que aparecían tan traviesos como ella era de niña.¿Cómo podia vivir de nuevo todas esas historias si aún estaba dormida ya de mayor?. Aparecían imágenes del pasado tan nítidas que la embargaban de nostalgia incluso, podia tocar un olivo o acariciar a un animal...En la lejanía, al amanecer, los gallos cantaban en los cortijos. Justo entonces, el sueño cedió paso a la realidad abrió los ojos y un gorrión con una ramita de olivo se paseaba por el filo de su ventana.

Buscador.

●•· √эиμⓩ ·•● dijo...

Que hermosa historia, supongo que eres tu y tu abuelo. Que lindo que tengas abuelos,... yo no tengo.. :(

En fin... saluditos.. espero que estes bien!

Nada ocurre por casualidad.

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