13 de febrero de 2014

Arrugas en el corazón

No hay un dia que tu recuerdo me arrugue el corazón, cuando viajo, antes llegaba y te contaba donde habia ido, tu lo recordabas de tu juventud, el haber pasado por ese lugar o el haber estado alli. Kilometros a mi espalda, campo andaluz y los cultivos que forjaron la forma de tus manos doloridas por tanto trabajo, tu trabajo que te apasionaba, del que me hablabas con los ojos radiantes y del que deberia haber aprendido más. Hoy tambien se arruga mi corazón al pensar en ti y recordar nuestras charlas, tus historias y como veias a mi hijo, con tu cara iluminada de alegría, al contemplar la pequeñez de sus manos y la gracia en sus palabras, ahora son dos, tus biznietos, y se me vuelve a arrugar el corazón y el alma al saber que a ella no la conociste.
Hombre de corazón tierno, pero testarudo, no hay un dia que tu recuerdo me arrugue el corazón, que me arrugue el alma. Te quiero abuelo.

1 comentario:

Domingo Guzmán dijo...

Las mejores personas de esta vida se fueron; unas antes y otras, después. Jamás nuestro recuerdo se irá. Las enseñanzas del corazón, del amor, son las de de los seres queridos. Quizás dejaron deudas con sus y nuestros sentimientos; que no todo se habló...
Algún día esas enseñanzas romperán en palabras y las contaremos porque, de todo aquello que sentimos, aun no tienen esas cosas que de nuestro corazón se en hace palabra... Maduramos en el cariño para hacernos más personas y justo esa razón para seguir adelante, no tiene un calificativo. Es inmenso todo lo que no tiene palabra y sí mucho amor...
Me ha gustado tu texto.

Nada ocurre por casualidad.

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